El derecho a la Libertad de Expresión… está por encima del odio musulmán:

Hola a todos.

Tenemos un horizonte de sucesos movidito, y en los próximos días irán saliendo con cierta regularidad varias entradas en el blog. Hoy, no obstante, toca lo que toca. Y, dado que tenemos la maldita desgracia de vivir un atentado más de esos hijos de cerda llamados musulmanes (YO ya no diferencio: no hay islamistas; ni islamistas radicales… ni zarandajas; TODO musulmán es un asesino en  potencia, enfermo de odio. Y si alguno no lo es, está faltando al corán, al pedófilo de su profeta y al abyecto diosecillo de alá) creo que muy bien podemos hacer algo para meterles el dedo en el ojo a esos deshechos humanos… a la manera occidental moderna: esto es; con la libertad de expresión, porque lo de pegarle cuatro tiros a un terrorista ya no se hace en Occidente. Consecuencias de tener las pelotas escondidas en la pelvis. Cosas que pasan.

Por supuesto, asumo que todo el mundo ha oído hablar del monstruoso atentado en el aeropuerto de Moscú ayer; ¿Verdad?  ¿O igual no? Total, 35 muertos y 180 heridos son mucho menos importantes que las pobres víctimas palestinas en Gaza.

Noticia en El Mundo

Esas presuntas víctimas que nadie consigue ver. Próximamente os pondré un vídeo de un palestino muerto, de esos que llevan en procesión por las calles, amortajados. Es muy divertido. Entendedme; no por ver a un palestino muerto, que también, sino porque en un momento dado, el muerto cae al suelo, se levanta, vuelve a subirse, y la gente del cortejo huye despavorida del lugar. Por casualidad, un avión espía grabó la actuación. Puro Hollywood. Bueno; Hollywood no; Pallywood; los nuevos estudios exteriores de los palestinos, dónde realizan las mejores escenas de acción. Todo fingido, por supuesto.

Pero eso, será otro día.

Hoy es que me apetece escupir a un musulmán a la cara. Y a mahoma (al que los cerdos islámicos llaman Mohamed, por si quedaba alguna duda), y al fantoche de su diosecillo de cartón; alá. ¿Oís, moros? Escupo en ellos. Y en vosotros. Y en todo Dar Al Islam. Y además, golpeo con la suela de mi zapato la cara del profeta, ese pederasta borracho que olía a camello y que se casó con una niña de seis años, el cabrón. Y con mi zapato golpeo a alá, y al corán, y a la kaaba. Y me cisco en la mezquita de Al Aqsa, que espero que los judíos vuelen por los aires el día que recuperen definitivamente SU capital, Jerusalem. Y por cierto, no se me ha roto la tecla de las mayúsculas: es que no me da la gana de usarlas para escribir ciertas palabras que hieden como las barbas del profeta: a tocino de cerdo rancio.

Quiero, además, hacer un anuncio. Estos días atrás me he paseado por los trasportes públicos de Madrid. Me he tomado la molestia de ir ensuciando diferentes puertas, pasamanos y barandillas con tocino de cerdo. ¿Cuales? No recuerdo. Pero musulmanes que infectáis con vuestra presencia la ciudad de Madrid: pensadlo. Pensadlo cada vez que uséis el transporte público. Pensadlo cada vez que vuestras mujeres deban ir a pedir un subsidio. Pensadlo, cada vez que os sentéis en un parque.

Claro que, igual, es mentira y me lo estoy inventando. O igual no. ¿Quien sabe? Vais a tener que correr el riesgo.

Mientras tanto, en justa recompensa por vuestra tolerancia con otros credos, en justa recompensa por vuestro trato hacia el pueblo hebreo, os dejo un regalo: unas bellas imágenes que ilustran lo que sois; lo que seréis, y lo que realmente muchos pensamos de vosotros. Y ahora, id a llorar por las niñas muertas en Gaza. ¿Que mas os da? Según vuestra fe, están condenadas al infierno.

Con mis mejores deseos…

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100. MILLONES. DE MUERTOS.

El rostro del Socialismo: La Muerte.

O, quizá, unos 110 millones. Depende de quien haga las cuentas. De todos modos… ¿A quien le importa? No a la justicia, que permite que los herederos de los mayores asesinos de la historia humana recorran, ufanos, los países de Occidente. No a nosotros, los que nos creemos cultos, y tal vez lo somos, si nos comparamos con la hez humana que suponen los miembros de las izquierdas.

Y, desde luego, no a los 100 millones de muertos. Pero quizá sí a sus familias. Si queda alguno vivo.

ATENCIÓN: ESTE ARTÍCULO CONTIENE IMÁGENES REALES Y MUY DURAS. NO ES PARA LEERLO CON NIÑOS DELANTE.


Supongo, porque uno ya de ingenuo tiene lo justo, que más de uno, o de una, se estará preguntando a qué tipo de catástrofe natural me estoy refiriendo. O a cual de las epidemias que han azotado a la humanidad.

Siempre hay alguien que no desea aceptar las verdades. ¿Ejemplos? Nada mas fácil: los 10 millones de ineptos que votaron por ZPARO la última vez. Y ojo, me refiero a los de la “última vez”. Los votantes de su primer triunfo no fueron sino unos colaboradores necesarios para un golpe de estado encubierto.

¿Solo a mí me parece curioso que, cada vez que el PSOE anda cerca del poder, hay muertos y asesinados de por medio? Y no me estoy refiriendo al 11-M en exclusiva; no. Me estoy refiriendo al 11-M, a los GAL; a la Guerra Civil, a las Chekas, a los torturados por Rafael Alberti… Y a los 100 millones de muertos por la mayor epidemia, por la mayor confabulación de la historia de la humanidad: el SOCIALISMO. En todas sus versiones; Leninismo; Stalinismo; Maoismo.

El PSOE huele a muerto. A muerto podrido. El mismo olor que tiene el PCE. El mismo olor que la rémora de partidos comunistas y en general, de izquierdas de éste y otros países. También huele a muerto torturado la CNT; la FAI (que no se extrañe nadie: todos ellos en activo a día de hoy).

100.

Millones.

De Muertos.

Esa es la cuenta.

Y ahora quiero aprovechar para lanzar una afirmación. Y un desafío. Estimados lectores de este blog; permitidme, ahora, dirigirme, en exclusiva a cualquier representante del Partido Comunista de España (PCE). Ruego a cualquier lector que por algún medio conozca a un militante de dicha organización, le haga llegar la siguiente

AFIRMACIÓN:

“Habría que desposeer a los padres comunistas de la tutela de sus hijos, por pertenecer a la secta más criminal que la Historia jamás haya visto.”

Lo que firmo, a todos los efectos, en Madrid, a Miércoles 20 de Octubre de 2010.

¿Queda claro? Ahora, señores comunistas, háganme el favor de plantearme una demanda por “apología del genocidio“. Pueden comunicarme dicha demanda al correo electrónico que a tal efecto figura en este blog. Y de paso, le mandan toda mi solidaridad al candidato del Partido Popular de Leganés, el señor Don Jesús Gómez, al que parece que también van a presentarle una querella. Por decir lo mismo que acabo de escribir más arriba. Bueno; lo mismo, lo mismo no: pero nos hacemos cargo; aceptando su naturaleza básica de comunistas, no podemos sino entender que manipulen y saquen de contexto una afirmación que, en origen, decía lo siguiente:

“Si concedemos al Estado la suprema capacidad de decidir los límites de la libertad religiosa, lo que es una “secta”, y lo que constituye una educación “integral”, habremos entronizado el despotismo. Por el mismo expediente, habría que desposeer a los padres comunistas de la tutela de sus hijos, por pertenecer a la secta más criminal que la Historia jamás haya visto y por inculcar a sus hijos una representación teórica de la realidad absolutamente falsa que les provocará en el futuro serios problemas de adaptación social y un agudo sentimiento de infelicidad; y acto seguido enviar a estos niños (y a los padres también) sin pérdida de tiempo a un “campo de reeducación””

¿A que no parece lo mismo? Esto, queridos niños, es un ejemplo “de libro” de cómo la izquierda manipula, ha manipulado y manipulará todas las afirmaciones que la convengan para engañar, mentir y falsear la verdad.

Y a fin de cuentas, la aplicación práctica de lo anteriormente expuesto no sería sino la aplicación práctica de las políticas tradicionales del socialismo. Sin más.

Respecto al socialismo y al comunismo… ¿Hay quien niegue que conforman la mayor secta asesina de la historia?

Recordémoslo: 100. Millones. De Muertos.

Propongo al lector un pequeño experimento. Que cierre durante cinco segundos los ojos, y centre su atención en la frase “100 millones de muertos“. Y reflexione. Y piense. Y medite que, por ejemplo, TODA la Segunda Guerra Mundial, en todos los países, contando todas las víctimas, produjo unos 50 millones de muertos. Es decir. LA MITAD. Y si le añadimos TODOS los muertos de la Primera Guerra Mundial, tendremos la escalofriante cifra de 58 millones de muertos.

100. Millones. De Muertos.

Asumamos la barbarie. Nunca, en la historia, nadie, nada, ha matado tanto en tan pocos años. Estas cifras están calculadas tomando como inicio el año 1917 y como término… huh. Pongamos los años 80. Al fin y al cabo, las grandes matanzas en la URSS acabaron en los años 50, y en Asia hacia 1975. Y si nos dejamos algunos millones de muertos… ¿Que más da? Personalmente, ya me empalaga tanto y tanto muerto.

La Peste Bubónica mató mucho. Pero mató de forma, digamos, “piadosa”. Que sepamos… en aquella época, ningún gobierno se vio obligado, como se vio el soviético, a colgar carteles en algunas comunidades de Ucrania con la leyenda: “Comerse a sus propios hijos no es civilizado”.

Canibalismo. Hambruna de los años 20 en Rusia.

Hambruna de los años 20. Stalin seguía exportando grano.

8 millones de muertos por hambre en un año.

El Partido Comunista “requisó” el alimento a los niños.

Como queda dicho y ha sido demostrado, el origen y causa de todas estas horribles muertes han sido las políticas socialistas de los gobiernos de la URSS, a partir de los asesinos psicópatas Lenin y Stalin.

Curiosamente, aún hoy no está mal visto que algún jovenzuelo vista con orgullo ignorante una camiseta con el rostro de Lenin, Stalin, Ernesto Guevara o, como el actor-perroflauta “Willy” Toledo, de Ho Chi-Minh.

Imagino que todos, en un momento u otro, hemos visto a alguien con la maldita camiseta del “Che“. Ese asesino, torturador y criminal que fue delatado por los campesinos bolivianos a los que decía defender. Que firmaba órdenes de ejecución antes de la celebración de los juicios. Que mataba el mismo a los condenados. Que llego a afirmar que deseaba ver arder a los Estados Unidos bajo las bombas atómicas de la Unión Soviética.

De ese individuo es de quien los jóvenes cachorros socialistas y comunistas llevan la imagen en su camiseta. ¿Alguien imagina el escándalo si alguno tuviera la ocurrencia de llevar el rostro de Himmler o de Hermann Goering? Todos ellos asesinos, nadie lo duda. Pero el asesino rojo tiene disculpa.

El problema es que todos esos ignorantes no consiguen ver lo evidente; que un Nazi y un Socialista comparten más cosas de las que les separan; que es prácticamente la misma ideología… y que unos y otros, en secreto, se admiran:

Ambos criminales: Ambos asesinos. Ambos orgullosos.

En la imagen superior podéis ver lo que YO veo cuando observo a algún progre con esa camiseta. Mirad; ¿Es que acaso no es lo mismo?

Perroflauta de la CGT, nada menos, con el asesino en la camiseta.

Es más que obvio (a la foto me remito) que no piden demasiada inteligencia para ingresar en la CGT; nunca la pidieron, por otra parte. Pero no deja de ser doloroso que el comunismo viva de la ignorancia de la masa. Me pregunto si alguna vez algún teórico del socialismo se ha dado cuenta de la necesidad imperiosa que tiene su ideología con la ignorancia del proletariado. Posiblemente los socialistas y otros animales sí se han dado cuenta: no hay más que mirar el estado de la educación pública. Lo que está claro es que, a más cultura, menos proletariado y menos socialismo.

Ignorancia: el alimento del socialismo y del progresismo en general. Un socialista es como una de esas madres locas que intentan mantener enfermos a sus hijos para que sean imprescindibles a la hora de cuidarlos. ¿Que sería de ellas, si no? ¿Que sería del proletariado si éste se diese cuenta de que, con esfuerzo, sacrificio y tenacidad pueden tener lo que deseen? ¿Qué sería del PSOE si nadie necesitase una subvención; un subsidio… o un papá estado?

100. Millones. De muertos.

Estoy esperando que alguien se lance a decirlo. ¿Quien será el primero? ¿Un perroflauta? ¿La “guapa” sindicalista? ¿Un progre? Porque alguno llegará y nos dirá a todos, con aire displicente, aquello de… “Ah, no. Pero el PSOE de hoy nada tiene que ver con aquello“.

¿Nada tiene que ver?

Aquí tenemos a uno…

… Los siguientes…

Y los que faltaban. ¿O son todos los mismos?

¿Porqué levantan el puño todos ellos? ¿Porqué todos ellos cantan el inmundo himno de “La Internacional”? ¿Porqué ninguno ha renegado de Largo Caballero, de Pablo Iglesias… o de los crímenes del socialismo?

¿Que pasaría si hoy un poeta escribiera un largo poema glosando el dolor que le causó la muerte de Hitler, al que colma de beneplácitos y parabienes? Lo pregunto porque es lo que hizo el asesino y torturador Rafael Alberti con Stalin. ¿Porqué eso no supone un problema, un oprobio, una vergüenza?

¿PORQUÉ?

Estamos recordando hechos de hace muchos, muchos años… cierto es. Pero no es menos cierto que los “progresistas” de hoy están yendo igual de lejos para intentar buscar argumentos para ganar una guerra que perdieron, por inútiles, ante Franco.

Pero algo están ganando; y lo están haciendo a costa del conocimiento, de la cultura y de la historia: Por algún motivo, hoy está mejor visto en este país nuestro exhibir una hoz y un martillo en la chaqueta; levantar el puño izquierdo en un mitin de actores de cuarta fila o cantar “La internacional” en un escenario cutre ante babeantes e iletrados gañanes que el exhibir una cruz de San Andrés; efectuar el saludo romano o cantar el “Cara al Sol“.

No quisiera extenderme en demasía; pero no puedo dejar de citar un caso “clamoroso” de sectarismo rojo; de intención genocida, de insulto y de desprecio hacia una máxima figura internacional.

Ocurrió en España, en TVE, en el año 1976. Jose María Iñigo conducía una entrevista al Premio Nobel, Héroe de la resistencia antisoviética y premiadísimo autor: Aleksandr Isáyevich Solzhenitsyn.

Solzhenitsyn ingresando en el Gulag.

Solzhenitsyn en sus últimos años.

Solzhenitsyn dijo: Sus progresistas llaman dictadura al régimen vigente en España. Hace diez días que yo viajo por España y me he quedado asombrado. ¿Saben ustedes lo que es una dictadura? He aquí algunos ejemplos de lo que he visto. Los españoles son absolutamente libres de residir en cualquier parte y de trasladarse a cualquier parte de España. Nosotros, los soviéticos, no podemos hacerlo. Estamos amarrados a nuestro lugar de residencia por la propiska (registro policial). Las autoridades deciden si tengo derecho a marcharme de tal o cual población. También he podido comprobar que los españoles pueden salir libremente de su país para ir al extranjero. Sin duda saben ustedes que, debido a las fuertes presiones ejercidas por la opinión mundial y por los Estados Unidos, se ha dejado salir de la Unión Soviética, con no pocas dificultades, a cierto número de judíos. Pero los judíos restantes y las personas de otras nacionalidades no pueden marchar al extranjero. En nuestro país estamos como encarcelados.

Paseando por Madrid y otras ciudades, he podido ver que se venden en los kioscos los principales periódicos extranjeros. ¡Me pareció increíble! Si en la Unión Soviética se vendiesen libremente periódicos extranjeros, se verían inmediatamente decenas y decenas de manos tendidas y luchando por procurárselos. También he observado que en España uno puede utilizar libremente las máquinas fotocopiadoras. Cualquier individuo puede hacer fotocopiar cualquier documento, depositando cinco pesetas por copia en el aparato. Ningún ciudadano de la Unión Soviética podría hacer una cosa así. Cualquiera que emplee máquinas fotocopiadoras, salvo por necesidades de servicio y por orden superior, es acusado de actividades contrarrevolucionarias.

“En su país –dentro de ciertos límites, es cierto– se toleran las huelgas. En el nuestro, y en los sesenta años de existencia del socialismo, jamás se autorizó una sola huelga. Los que participaron en los movimientos huelguísticos de los primeros años de poder soviético fueron acribillados por ráfagas de ametralladoras, pese a que sólo reclamaban mejores condiciones de trabajo. Si nosotros gozásemos de la libertad de que ustedes disfrutan aquí, nos quedaríamos boquiabiertos. Hace poco han tenido ustedes una amnistía. La califican de “limitada”. Se ha rebajado la mitad de la pena a los combatientes políticos que habían luchado con armas en la mano (alude a los terroristas). ¡Ojalá a nosotros nos hubiesen concedido, una sola vez en veinte años, una amnistía limitada como la suya! Entramos en la cárcel para morir en ella. Muy pocos hemos salido de ella para contarlo”.

©Pío Moa. Libertad Digital. & “Mitos de la Guerra Civil”.

Esto fue lo que declaró el gran Solzhenitsyn. Nada exagerado ni provocador, por otra parte. Solamente la verdad, tal y como pueden testimoniarla miles de españoles.

Pues bien: la reacción de la “progresía nacional“, ese nido de víboras que se revuelcan en el barro, careció de tiempo para insultar de las formas más bárbaras, sucias, mezquinas y barriobajeras que imaginarse pueda. Veamos una pequeña colección de dichas “reacciones“:

Juan Benet, en Cuadernos para el diálogo (excelente título) escribió: “Todo esto, ¿por qué? ¿Porque ha escrito cuatro novelas, las más insípidas, las más fósiles, literariamente decadentes y pueriles de estos últimos años? ¿Porque ha sido galardonado con el premio Nobel? ¿Porque ha sufrido en su propia carne –y buen partido ha sacado de ello– los horrores del campo de concentración? Yo creo firmemente que, mientras existan personas como Alexandr Solzhenitsyn, los campos de concentración subsistirán y deben subsistir. Tal vez deberían estar un poco mejor guardados, a fin de que personas como Alexandr Solzhenitsyn no puedan salir de ellos. Nada más higiénico que el hecho de que las autoridades soviéticas –cuyos gustos y criterios sobre los escritores rusos subversivos comparto a menudo– busquen la manera de librarse de semejante peste”.

El subdirector de Cuadernos para el diálogo, Eduardo Barrenechea, también arremetía contra el “hombrecillo Soljenitsin”, que según él, había hecho “enrojecer … de vergüenza” a muchos telespectadores. La procomunista Triunfo, una de las revistas de mayor tirada entonces, denunciaba el “escándalo” de la “operación Soljenitsin”, organizada para “acometernos por medio de una disertación fanática y apasionada. El señor Soljenitsin llega con retraso de una guerra fría, y la Televisión Española, de una guerra civil renovada”. Denunciar la situación en la URSS y compararla con la de España significaba, pues, renovar la guerra civil y atacar “la democracia española” en ciernes. En la revista Por Favor, Soledad Balaguer cantaba las excelencias del sistema soviético, y denostaba al “premio Nobel barbudo” que daba “gato por liebre diciéndonos que los rusos eran muy malos porque eran comunistas, sin conseguir que nadie le creyese”. El semanario izquierdista Personas informaba: “Soljenitsin es un paranoico clínicamente puro. La voz del viejo patriarca zarista penetró en los campos y ciudades españolas como un viento glacial. Fue una vergüenza”.

En la revista Posible, Arturo Rubial clamaba: “Ese Soljenitsin es un Nobel por nada. Miente a cada instante. Habrían debido hacer de manera que Soljenitsin contase todo esto al estilo de music-hall, rodeado de lindas muchachas del ballet Set 96; este caballero tiene pasta de showman”. Montserrat Roig, en Mundo, no le cedía en agudeza: “La barba de Soljenitsin parece la de un cómico de pueblo, la de un cómico ambulante pagado por una alianza de señores feudales. El escritor hace reír al gallinero. Un día le arrancarán las barbas postizas”. Hasta en una publicación de Soria podía leerse: “Soljenitsin, turista privilegiado, multimillonario a costa de los sufrimientos de sus compatriotas, vive bien, muy bien, de sus discursos”. Y es que la simpatía hacia el totalitarismo soviético, incluidos sus campos de concentración, era una de las señas de identidad más íntimas de la oposición izquierdista.

En resumen: los diversos comentaristas trataban a uno de los grandes escritores del siglo XX, a uno de los grandes testigos de la barbarie totalitaria, de “chorizo”, “enclenque”, “mendigo desvergonzado”, “espantajo”, “bandido”, “hipócrita”, “mercenario”, etc.

©Pío Moa. Libertad Digital. & “Mitos de la Guerra Civil”.

En fin. Insisto una vez más: ESTO es el socialismo; el progresismo… el izquierdismo. La mezquindad. La bajeza. La carencia de honor… la mentira. ¿Cual es el epílogo de esta historia? No hace mucho, Iñigo, recordando esta entrevista, comentó muy ufano que ésta gustó tanto en “El Pardo“, que el mismo Franco llamó a RTVE para pedir su reposición.

... En el momento de la entrevista, Francisco Franco llevaba cuatro meses muerto.

Eso sí, los rojos, esos pobrecillos, siempre tendrán la excusa de Franco para justificar sus desmanes… cuando los justifican. Porque en general, demasiada gente  me dice muchas veces que desconocían estas historias. Sufrimos una censura cultural impresionante, niños. Estamos en la sociedad de la información… pero para conseguir información veraz necesitamos esforzarnos. Y el esfuerzo, para los socialistas, es uno de los mayores pecados.

¿Porqué sucede esto? Porque la tropa de energúmenos retrasados mentales que nos gobierna ha ido ejecutando una intensa labor de zapa en la educación de nuestros hijos, para que la verdad del socialismo histórico, la verdad del comunismo y la verdad del progresismo no salgan jamás a la luz.

Afortunadamente, cada día somos más los que no vamos a permitirlo.

Así que, señores y (es un decir) señoras comunistas: les hago saber que SI, que efectivamente, y contra toda disculpa posible, pertenecen a la mayor secta criminal que ha conocido la historia de la humanidad. Y creo que no solamente son ustedes merecedores de ser privados de la custodia de sus hijos, sino que además deben de ser encerrados e incomunicados de por vida, allá dónde no puedan hacer más daño; y, por último, deben de ser todos esterilizados para evitar la posibilidad de propagación del virus que ustedes representan.

Ustedes, comunistas y socialistas, han superado en horror, muerte y salvajismo a todas las otras plagas de la humanidad: han convertido las obscenas artes de los asesinos nazis en juego de niños. Han convertido las masacres del Gran Khan en bromas de dudoso gusto: han conseguido, en suma, ir más allá del horror y de la imaginación de cualquier otro ser humano que se haya paseado sobre éste planeta.

A lo mejor alguien piensa que el terror, la Muerte, el asesinato, el canibalismo, se limitaron a la URSS y a una hambruna puntual. Nada más falso. Sigamos mirando por la ventana de la Infamante Historia del Socialismo:

China:

Mao Zedong, y sus desquiciadas políticas, causaron la mayor mortandad en un país de toda la historia de la humanidad. El ha sido el mayor asesino. A pesar de que China sigue siendo un país comunista y, por lo tanto, sus archivos están cerrados, algunos cálculos han elevado a 72 millones de muertos las cifras totales de víctimas, entre asesinatos, hambrunas y torturados en los campos de “reeducación”. Como siempre, algunos testimonios gráficos, que comienzan en las hambrunas del “Gran Salto Adelante” y acaban en la masacre de Tienanmen. ¿Recordáis Tienanmen? fue una masacre comunista. Pero a ellos se les perdona todo.

Posando con la “cena”.

Conservas de carne al estilo maoista.

Como queda un chino en bicicleta cuando lo atropella un tanque.

“Discusión política” al estilo socialista.

Hay que reconocer un cierto método en el asesinato, muerte y tortura del pueblo chino. En China, a diferencia de la URSS, nunca hubo que plantar carteles advirtiendo de lo “incivilizado” de comerse a sus propios hijos.

No hizo falta.

Recordando el testimonio de un reportero occidental anónimo que vio a dos familias en el campo, sentadas frente a frente, y preguntando por el motivo de aquello, le fue relatado, con tranquilidad pasmosa, que era un ritual muy en boga en aquellos tiempos de hambre: dos familias de larga amistad intercambiaban a sus hijos menores para comérselos y, así, evitar tener que comerse cada familia a los suyos. Muy civilizado.

ESO es el comunismo; ESO es el socialismo.

¿Seguimos? ¿Y Camboya? ¿Pol Pot? ¿Nadie se acuerda? Los malditos Jhemeres Rojos mataron al 25% de la población por el método de desalojar TODAS las ciudades de hombres, ancianos, enfermos, mujeres y niños y enviándolos sin comida, sin ropa y sin herramientas al campo. Más de dos millones de muertos… por un régimen que apenas duró cuatro años:Dar de comer a tus hijos significaba debilidad y conllevaba pena de muerte. Preguntar por un marido o esposa: pena de muerte. Cuidar de un enfermo, aun siendo un hijo: pena de muerte. Muerte. Muerte. Muerte:

Mapa de Camboya realizado con cráneos. Museo del Genocidio.

Recuerdo del genocidio.

la Muerte Roja.

Por si yo no he conseguido ser lo suficientemente descriptivo:

…Pero el record del horror se batió en ocasión del cerco de Prusia Oriental. La ciudad
de Gumbinen fue tomada por los soviéticos, pero recuperada por un contraataque de la
Wehrmacht el día siguiente. Lo sucedido en Gumbinen en menos de 24 horas desafía toda
descripción… mujeres alemanas crucificadas en las puertas de sus casas; otras, colgadas boca abajo de las ramas de los árboles; otra con el vientre abierto, pendían de una rama colgada con sus propios intestinos. Ancianos castrados; nińas ultrajadas a bayonetazos; incendios por doquier; bebés empalados; incluso animales domésticos degollados; algo que ni Dante pudo imaginar al describir el Infierno.

Jurgen Thorwald, escritor noruego: “Empezó en el Vístula” y otros autores.

Algunos testimonios gráficos:

Familia alemana “liberada” por el Ejército Rojo.

Bebés “liberados” por el Ejército Rojo en Alemania.

Mujeres violadas y asesinadas.

Niña violada y asesinada.

Los rojos son valientes con el “enemigo”…

“Enemigos de clase” del Terror Socialista.

Esto es el socialismo. Esto es el comunismo. Esto es lo que ocurrió. Y esto es lo que puede volver a ocurrir. Se empieza prohibiendo una cosa. Luego, otra. Luego facilitamos el asesinato selectivo con el aborto. Luego fomentamos el aborto fomentando las clases de sexualidad a partir de (y cito textualmente) los 18 meses. Luego prohibimos pensar reduciendo las exigencias educativas. Luego prohibimos la educación privada o la restringimos para evitar que alguien salga del marasmo de la ignorancia.

Luego matamos niños nada más nacer; porque igual que un feto, tampoco son conscientes. Esto se hace en China.

Luego, aumentamos la pobreza. Disminuimos las pensiones. Creamos enfermos. Creamos ignorantes.

Y, al final, matamos a todos menos a aquellos que sostienen el sistema a fuerza de trabajo.

Así funciona. No es nuevo. Ya nos lo han enseñado.

TODO socialismo conduce a un  empobrecimiento social. SIEMPRE.

De ahí, a los muertos. A los crímenes. A matar curas y desenterrar monjas. ¿O acaso pensabais que en España nunca ha ocurrido? Pobres ingenuos.

Ved, y desesperad:

Sacerdotes salesianos ejecutados.

Religiosos obviamente torturados y asesinados.

Religiosas (algunas sin identificar por motivos obvios) torturadas y asesinadas.

Los sacerdotes fusilados eran dejados por las calles…

Los milicianos “rojos” asaltaban las tumbas de religiosas y exponían los restos para reirse de ellos…

bellasartes

La famosa “Cheka” de Bellas Artes. En ella, RAFAEL ALBERTI ensayaba una tortura propia; electrificar cabinas telefónicas y encerrar a gente dentro.

Bien, bien. Esto es memoria histórica, ¿verdad? Eso suponía yo.

Pues sabed, niños y niñas, que la generación de mis abuelos se perdonaron. O, al menos, aprendieron a convivir. Los de uno y otro bando. Hoy, los desheredados de los idiotas de los nietos de aquellos que perdieron, por ineptitud, la Guerra Civil, quieren enseñaros una gran, enorme y maloliente mentira.

Va a ser que algunos no vamos a permitirlo. Algunos vamos a presentar una verdad que nos hubiese alegrado obviar… pero que la izquierda “progresista“, el comunismo y el socialismo actuales nos han obligado, a empujones, a sacar los documentos, las fotos y las viejas historias del cajón de la Historia.

Y ahora, vamos a ocuparnos, muy por lo menudo, de explicar, enseñar y demostrar la Verdad sobre el terror Rojo; los asesinos SOCIALISTAS y los sádicos comunistas.

Porque, ¿Sabéis? Los rojos de hoy admiran a los de ayer. ZPARO admira a Largo Caballero y se declara “rojo“. Eso implica que ZPARO admira a un asesino, torturador, cobarde y además prácticamente analfabeto. Sí, lo sé. La descripción perfecta de un socialista.

Los “progres” de hoy retiran las estatuas de Franco, pero permiten que Margarita Nelken, de la que ya hablamos en éste espacio, tenga calles y salones de actos dedicados. Permiten que el Carnicero de Paracuellos, Carrillo, reciba doctorados “Honoris Causa” y sea objeto de homenajes. Permiten, también, que colegios públicos reciban el nombre de Dolores Ibárruri, máximo poder del PCE; amiga del torturador Ceaucescu y que horas antes de que militantes del PSOE asesinaran al lider de la oposición, Calvo Sotelo, declaró en las Cortes, tras la intervención del político: “Este hombre ha hablado por última vez“.

ESO ES EL PSOE.

Cualquier otro partido, con un mínimo de vergüenza, hubiera abjurado de su pasado: hubiera rechazado la barbarie… y se hubiera aplicado en demostrar que ha cambiado. Más o menos como lo que llevan 70 años haciendo los alemanes.

En el PSOE y en el PCE no ocurre tal cosa, no. Aquí, se ATREVEN a tildar a un miembro del PP de “genocida”. ¡Ellos, los mayores genocidas de la historia! En verdad es cierto que no hay mejores ni más aventajados alumnos de Joseph Goebbels, Ministro de Propaganda de Hitler, que decía que: “Una mentira, repetida una y otra vez, se convierte en una verdad incuestionable“. Pues podemos comprobar que tal práctica es la llevada a cabo por la canalla socialista. Lo hizo Largo Caballero; lo hizo Felipe González: Lo está haciendo ZPARO y lo seguirá haciendo el mafioso de Rubalcaba. ¿Alguien lo duda?

Pero mientras tanto, somos nosotros lo que parece que debemos agachar la cabeza por sentirnos orgullosos de nuestra historia: somos nosotros los que debemos soportar que los “progresistas” se dediquen, como se dedicaba el eunuco de Azaña, a emponzoñar nuestra historia gritando a los cuatro vientos que España no es sino una suma de calamidades.

Y llamarse a sí mismo “Español” está mal visto. Es “Fascista“. ¿Fascista? no hay término en el diccionario para lo que yo podría llamar a un comunista; a un socialista. Asesino hijo y nieto de asesinos es poco decir: yo digo que todo aquel con el carnet del PCE o del PSOE es la hez de la raza humana: un animal apenas sentiente que repta y se arrastra dejando un rastro húmedo y ponzoñoso de podredumbre maloliente: un ser a medio pudrir que se mueve animado por el odio y la perversión.

Eso, y mucho más, es lo que yo pienso del que se autodenomina “progresista“, “rojo“, “socialista” o incluso “comunista“.

Señores del PCE, querellantes contra el candidato del PP en Leganés: ¿Les ha quedado claro, o les hago un croquis?

Ustedes responden ante la historia por más de 100 MILLONES DE MUERTOS.

No merecen ni el aire que respiran, ni la comida que los mantiene; ni la mirada de un ser humano, ni la clemencia de un semejante. Merecen muerte, muerte y muerte. Muerte lenta y dolorosa; muerte humillante y horrible.

Muerte.

Muerte.

Muerte.

100. Millones de Muertos.

 

Soljenitsin dijo: “Sus progresistas llaman dictadura al régimen vigente en España. Hace diez días que yo viajo por España y me he quedado asombrado. ¿Saben ustedes lo que es una dictadura? He aquí algunos ejemplos de lo que he visto. Los españoles son absolutamente libres de residir en cualquier parte y de trasladarse a cualquier parte de España. Nosotros, los soviéticos, no podemos hacerlo. Estamos amarrados a nuestro lugar de residencia por la propiska (registro policial). Las autoridades deciden si tengo derecho a marcharme de tal o cual población. También he podido comprobar que los españoles pueden salir libremente de su país para ir al extranjero. Sin duda saben ustedes que, debido a las fuertes presiones ejercidas por la opinión mundial y por los Estados Unidos, se ha dejado salir de la Unión Soviética, con no pocas dificultades, a cierto número de judíos. Pero los judíos restantes y las personas de otras nacionalidades no pueden marchar al extranjero. En nuestro país estamos como encarcelados.

“Paseando por Madrid y otras ciudades, he podido ver que se venden en los kioscos los principales periódicos extranjeros. ¡Me pareció increíble! Si en la Unión Soviética se vendiesen libremente periódicos extranjeros, se verían inmediatamente decenas y decenas de manos tendidas y luchando por procurárselos. También he observado que en España uno puede utilizar libremente las máquinas fotocopiadoras. Cualquier individuo puede hacer fotocopiar cualquier documento, depositando cinco pesetas por copia en el aparato. Ningún ciudadano de la Unión Soviética podría hacer una cosa así. Cualquiera que emplee máquinas fotocopiadoras, salvo por necesidades de servicio y por orden superior, es acusado de actividades contrarrevolucionarias.

“En su país –dentro de ciertos límites, es cierto– se toleran las huelgas. En el nuestro, y en los sesenta años de existencia del socialismo, jamás se autorizó una sola huelga. Los que participaron en los movimientos huelguísticos de los primeros años de poder soviético fueron acribillados por ráfagas de ametralladoras, pese a que sólo reclamaban mejores condiciones de trabajo. Si nosotros gozásemos de la libertad de que ustedes disfrutan aquí, nos quedaríamos boquiabiertos. Hace poco han tenido ustedes una amnistía. La califican de “limitada”. Se ha rebajado la mitad de la pena a los combatientes políticos que habían luchado con armas en la mano (alude a los terroristas). ¡Ojalá a nosotros nos hubiesen concedido, una sola vez en veinte años, una amnistía limitada como la suya! Entramos en la cárcel para morir en ella. Muy pocos hemos salido de ella para contarlo”.