La gran mentira del cambio climático: capítulo XXXLVIII (continuará)

… Bueno, dia tras dia van apareciendo nuevos indicios acerca de la clamorosa falsedad del llamado “cambio climático antropogénico”, es decir, que se produce un cambio climático por culpa del ser humano. Porque hay que diferenciar: el clima, como tal, lleva cambiando millones de años, es más, lo natural es que vaya cambiando. Ahora que la chufa, la milonga… la mentira es que ésto ocurra por causa humana. No llevamos el tiempo suficiente… ni contaminamos lo necesario. Que la gente es, en general, ignorante, no tiene nada de secreto. La masa es idiota por definición. Y es precisamente esta “masa” la que se ha dejado engañar por unos cuantos ecotalibanes y científicos oportunistas. Que los hay. Y, por favor, que nadie tenga la ocurrencia de pensar que los científicos son seres especialmente nobles; muy al contrario, el científico “tipo” es un individuo que vendería a su madre por una subvención: que sólo le falta el derecho de pernada sobre sus becarios y que, por supuesto, no le duele falsificar los resultados de sus experimentos para hacerlos cuadrar con sus “peipars” (que es como un científico español presuntamente brillante debe llamar a sus artículos publicados).

En fin, a lo que iba: aquí tenéis la noticia en cuestión: que ahora resulta que los famosos glaciares del Himalaya… pues no se están derritiendo.

Noticia.

Otro timo clamoroso ocurre cuando nos intentan engañar con el famoso CO2: que yo recuerde, la composición atmosférica se estudiaba en BUP (o el equivalente actual: ni lo conozco ni me importa). Pues bien, de acuerdo a aquellos estudios, tenemos que, si representamos gráficamente la composición atmosférica, nos encontramos con que el oxígeno representaría un total de 5 campos de fútbol puestos uno tras otro. ¿Y el CO2? Ah bien, amiguitos: buena pregunta. El CO2 representaría los 5 últimos centímetros de esos cinco campos de fútbol puestos en fila. Para resumir: los ecotalibanes denuncian un aumento de 3 milímetros… en 5 campos de fútbol. Vamos, una catástrofe. Pero los ignorantes, la masa de acémilas de la que se compone ese monstruo acéfalo e idiota como un Shoggoth (Lovecraft dixit)… es decir, la opinión pública es, como sabemos, fácilmente impresionable. Pues nada, que se impresionen, los cenutrios.